No tengo garantía; ¿qué hago con mi móvil?

Tu teléfono tiene dos años de garantía. Lo más probable es que te dure, al menos, esos dos años. Llegado ese punto, digamos que podría empezar a fallar. O romperse definitivamente. No vamos a hablar de la obsolescencia programada, porque acabaríamos con teorías conspiranoicas muy interesantes pero difícilmente demostrables. Lo que sí haremos es plantear qué opciones tenemos a la hora de reparar nuestro teléfono, sabiendo que no siempre la mejor opción es comprar uno nuevo, o no siempre nos lo podemos permitir.

Lo primero es detectar el fallo. La mayor parte de los errores de nuestros smartphones proceden del software, del uso continuado, de una memoria llena o demasiadas aplicaciones funcionando a la vez. En ocasiones, restaurar nuestro teléfono a su estado de fábrica puede hacer que recupere su agilidad y fluidez, y también se solucionen problemas de batería.

Si ya hemos comprobado que este no es el caso, es el momento de recurrir a soluciones de hardware. Si eres lo suficientemente valiente, puedes averiguar qué pieza falla, y con suerte y un poco de maña, comprarla por internet y cambiarla. Para ello, piezas como la cámara, el jack de audio o el propio panel táctil que suele ir en una sola pieza unido a la pantalla, se pueden encontrar y adquirir con facilidad en eBay o Aliexpress, por ejemplo.

Para sustituirlos, puedes ayudarte de tutoriales como los que se encuentran en iFixIt. Aún así, recalquemos que la mayoría de estos procedimientos no solo requieren de cierta destreza sino de instrumental específico y mucha paciencia. Si no eres un usuario avanzado, todavía hay cosas que puedes hacer para salvar tu teléfono a un precio razonable. Si no quieres jugártela lo más sensato puede ser simplemente, llevarlo a un servicio de reparaciones como el servicio rápido de reparación de iPhones en Barcelona.

Recurrir al servicio técnico oficial cuando la garantía ya no nos cubre una reparación puede suponer un gasto desorbitado. En ocasiones no compensa arreglar un teléfono cuando, por ejemplo, la pantalla y su coste de sustitución superan el precio de un móvil nuevo. Sin embargo, una tienda de reparación de móviles puede disponer de los conocimientos, herramientas y recambios necesarios para resucitar o arreglar nuestro smartphone u otro dispositivo, aún cuando ya no nos lo cubre la garantía, bien porque nuestro móvil ha sufrido un golpe o bien porque se ha superado el periodo cubierto por ella.

En definitiva, reparar un teléfono no es tarea fácil y siempre es mejor dejarlo en manos de profesionales, el servicio técnico oficial siempre te da un “extra” de seguridad sabiendo que las piezas son 100% originales, pero el precio puede ser algo elevado, sin embargo, una tienda de confianza de tu provincia puede ser el lugar perfecto para dejarlo ya que el precio no será tan alto.

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