Másmovil podrá comprar a Orange parte de la red de ADSL. ¿Cómo queda el mercado?

Másmovil finalmente ha conseguido esta semana hacerse hueco en el mercado de las telecomunicaciones. El agradecimiento se lo debe a Bruselas, al permitirle quedarse con parte de la red de ADSL de Jazztel. Un proceso que constituye un verdadero movimiento de ficha en el sector.

Y es que esta decisión trae historia:

Tras la compra de Ono por parte de Vodafone, Orange no quiso quedarse atrás, y terminó adquiriendo Jazztel, en pleno proceso de concentración del mercado de las telecomunicaciones. Pero para este último movimiento faltaba una condición: que Orange se deshiciese de parte de la infraestructura en ADSL proveniente de la compañía adquirida, con el fin de que se garantizase una mínima competencia.

Ante esta situación, Másmovil, que aspira a convertirse en el cuarto actor en el sector, mostró su interés en ese “sobrante” de la red de Jazztel. Aunque Yoigo también reaccionó favorablemente en un principio, finalmente reculó, aduciendo que dicha red era obsoleta para las necesidades actuales. Recordemos que no se trataba de fibra óptica, solo era red de ADSL tradicional.

Solo quedaba un paso para terminar la táctica de la compañía amarilla: tras el comunicado favorable de la CMT, faltaba la aprobación por parte de Bruselas. Y, finalmente, ésta se ha hecho realidad. Una buena noticia para Másmovil, una compañía que está creciendo a tenor de unas tarifas más económicas, y de la compra de competidores como Happy Móvil a The Phone House. A parte de ello, se garantiza una verdadera oferta de “triple play” (móvil, telefonía fija y ADSL), que actualmente ofertaban bajo alquiler a Jazztel, pero con unas condiciones poco competitivas. Y es que actualmente, sin este tipo de ofertas, el nicho de mercado se reduce considerablemente. No hay más que mirar a Yoigo.

 

Las tendencias en el mercado de las telecomunicaciones

Si por algo se ha caracterizado el mercado de las telecomunicaciones en España, históricamente, es por su alta concentración. Es evidente que las trabas para acceder a este negocio (inversión inicial en infraestructuras, marketing, licencias, etc.), hacían que sólo tres operadores –Movistar, Vodafone y Orange (y un cuarto –Xfera, ahora Yoigo- que no llegó a ver la luz entonces por falta de capital) pudiesen tener licencia para usar las frecuencias de red, un recurso, que por cierto, es limitado.

Todo ello cambió en el año 2006, cuando la CMT, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, acordó “el alquiler o cesión de las frecuencias a compañías de terceros”, es decir, ahora las compañías podían alquilar su red a otras empresas, con lo que en España se daba paso a las OMV (Operadoras Móviles Virtuales).

Todo ello provocó un verdadero terremoto en el sector, haciendo que todo el mundo, de repente, creara su compañía telefónica. Bancos, hipermercados, hasta radios (“Los 40 Principales” estuvo a punto de estrenar la suya, que duró poco tiempo), lo intentaron. Hasta buscaron centrarse en diversos targets: jóvenes, altos ejecutivos, inmigrantes, inmigrantes chinos, inmigrantes latinoamericanos … La cosa no daba para aburrirse, en definitiva.

Todo ello trajo nuevo aire fresco al sector. Las nuevas OMV competían en los precios, y contando con que alquilaban la red a las grandes, el tema de la cobertura dejaba de ser un problema para los consumidores.

Pero el mercado no daba para más. Pese a que somos el país de Europa con mayor número de líneas de teléfono por habitante, enseguida, unas compañías empezaron a cerrar, otras eran absorbidas, y otras empezaban a entrar en apuros. Y, pese a la continua sangría de las grandes, la capacidad de marketing que poseían y la fidelidad que los clientes habían adquirido con sus marcas, pesaba a la hora de decantarse por uno u otro.

 

El triple o quadruple play como supervivencia

Quizás la pionera fuera Movistar. Con el estreno de Fusión, conseguía una verdadera oferta convergente atractiva. Imagenio (o ahora, canal +), móvil, fijo y fibra óptica. Todo junto en un solo cargo, y además, a un precio más económico que por separado. Se acabó tener que lidiar con varias facturaciones. Todo venía junto en un pack, mucho más fácil de comprender, todo sea dicho, para quien no controla todo esto.

Quien tuviese a Movistar en casa, o a Ono, o a Orange, empezaba a recibir las ofertas de su operador. En vez de gastarse dinerales en teléfono, este sería solo un pequeño cargo a añadir en la factura de los servicios de telecomunicaciones del hogar. Y eso se notaba.

Los clientes empezaron a fidelizarse a sus marcas, a juntar todo en una sola factura. Y ahí Vodafone se quedaba fuera. Por todo ello, vino la compra de ONO, y la historia que ya hemos contado antes.

Si todavía quedaba alguien que no quería volver a alguna de estas marcas, no pasaba nada. Movistar poseía Tuenti, una marca mucho más fuerte entre los jóvenes que la suya propia. Vodafone estrenaba, a parte de mantener a ONO, a Lowi, un OMV que suena a “nuevo” (como las OMV competidoras). Y Orange se quedaba con uno de esos “nuevos”, Simyo, y relanzaba Amena, una marca que todavía estaba la mente de muchos. Ahora con la compra de Jazztel, gana en clientes y en cobertura en red fija.

 

¿Queda hueco realmente en el mercado?

Como vimos, tras la expansión del sector, hay una nueva concentración. Con más marcas, pero quien realmente maneja el “cotarro” son Movistar, Vodafone y Orange.

Másmovil quiere perfilarse como el cuarto grande, pero todavía tiene mucho camino. Para empezar, el sobrante de Jazztel que adquiere no es fibra óptica, lo que hará que tenga unas conexiones más lentas que el resto. Segundo, no posee infraestructura en red móvil, tiene que alquilársela a Orange. Y para colmo, aún no tiene acceso a la red 4G, cada vez más demandada (aunque prometen que esta se hará efectiva en diciembre). Y todo ello, sin dejar de lado la debilidad de una marca que aún es desconocida y que habrá que comprobar si consigue hacerse atractiva y generar confianza entre el gran público.

Pepephone y Yoigo, las otras “nuevas y a la vez fuertes” están de capa caída. Pepephone, porque no ha sabido hacer ofertas realmente competitivas frente al resto. Y Yoigo (a pesar de la fortaleza de su marca) por, entre otras cosas, haber dado marcha atrás en la tarifa “Sin Fin”, pasando de ofertar 20 gb a 8 gb sin reducir con ello su importe (aunque prometen en un futuro volver a ofertar los 20 gb).

Quizás esta debilidad de sus directas competidoras, y la posibilidad de ofrecer la oferta convergente puedan fortalecer a Másmovil. Pero también necesitará una buena campaña de marketing, que la dé a conocer, y que permita que no suene como algo “extraño” a quien pueda pensarse en contratarla. En definitiva: que la gente sepa que está ahí. Pero para eso hace falta dinero, y con las últimas compras de competidores que está realizando, es posible que tenga una situación complicada en este terreno. Sin embargo, su salto al Mercado Continuo de Valores puede generar solvencia en esta compañía todavía pequeña. Todo dependerá de la confianza que sea capaz de generar en sus futuros inversores.

 

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