Instagram ha destronado a Snapchat a base de ¿copiarla?

La creación de Instagram Stories ha conseguido absorber todas las funcionalidades de Snapchat haciendo que una gran parte de los usuarios de esta última la abandonen y se desplacen definitivamente a Instagram. ¿Es ético imitar cada una de las características de la Snapchat para robar usuarios?

Todo comenzó hace cuatro años, cuando Facebook trató de negociar la compra de Snapchat, llegando a ofrecer hasta 3.000 millones de euros por la adquisición. Snapchat consistía en el envío efímero de fotos y vídeo entre usuarios, haciendo que el contenido desapareciera una vez había sido visto. En 2013 Snapchat introdujo las “historias”; un muro social donde los usuarios podían publicar entre sus contactos breves momentos que permanecían visibles las siguientes 24 horas. Esta última función, la historia de Snapchat, fue lo que hizo repuntar el número de usuarios activos de la aplicación. Hasta 158 millones de usuarios diarios dan vida a las historias de Snapchat a finales de 2016, y la cifra sigue en aumento.

El problema llega cuando Instagram decide presentar una nueva funcionalidad; Instagram Stories. Siguiendo exactamente la misma premisa que la historia de Snapchat, las Stories permiten almacenar y publicar imágenes y vídeos de hasta 30 segundos visibles públicamente durante un día. Cada uno de los aspectos fueron calcados; cada gesto, control de la interfaz y disposicion de los elementos son un calco de las historias de Snapchat. La diferencia; la gran base de usuarios de Instagram que rápidamente adoptó esta funcionalidad, abandonando incluso la app del fantasma.

El éxito que Instagram ha obtenido con las Stories ha sido abrumador; el mes pasado Instagram Stories superaba a Snapchat en usuarios totales. Una base de usuarios de 200 millones de personas. Y la cifra va en aumento.

¿Inspiración o plagio descarado?

Empezando por la propia idea de compartir momentos durante un día, pasando por la edición de imágenes dibujando con el dedo, la superposición de texto y pegatinas. Ahora han llegado las stickers locales de cada ciudad, y las pegatinas que siguen a objetos en movimiento. Todo ello son funciones que Snapchat añadió progresivamente durante los últimos tres años a su app, y ahora Instagram ha hecho exactamente lo mismo.

Hay que dejar la ética a un lado, puesto que este conflicto solo puede resolverse mediante patentes y litigios de propiedad intelectual. Sin embargo, es llamativo ver cómo con cada actualización, Instagram copia descaradamente una nueva función de Snapchat.

¿Hasta dónde estará dispuesto a llegar Mark Zuckerberg por hacerse con todos los usuarios posibles en su aplicación? ¿Puede Instagram Stories afectar a la inminente salida a bolsa de Snapchat e incluso acabar con la aplicación por completo?

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